Maldita oruga procesionaria. Experiencia y consejos por si les pasa algo a tus perros.
- Lucía Rodríguez

- 11 feb
- 6 Min. de lectura

Es tóxica y muy peligrosa para mascotas, niños y personas con mayor sensibilidad.
La puedes encontrar en cualquier lugar, tanto en zonas de montaña y bosque como en ciudad en caso de que hayan pinos con bolsones cerca, ya que se desplazan incluso varios kilómetros en procesión o bien el aire puede transportar sus urticantes pelos, pero que no cunda el pánico, hay que tenerlo presente para actuar en caso de que sea necesario.
Te cuento nuestra experiencia en esta entrada de blog, así como lo importante que es observar y actuar con rapidez. Después de esta historia con final feliz, comparto consejos sobre cómo actuar e información científica que explica su comportamiento y otra información de interés.

Gracias a Fanny, nuestra veterinaria, por su cariño y por ser tan buena profesional.
Me preocupa mucho la oruga procesionaria y por eso, desde que llegó a mi vida mi primer dálmata: Brooklyn, siempre he prestado mucha atención para evitar riesgos aunque a veces es muy difícil.

En época de procesionaria, que se da normalmente en febrero y marzo en el interior de Alicante, solemos vigilar las zonas de paseo y alrededores y hemos observado en los últimos 2 años una mayor incidencia y un gran número de bolsones de ésta oruga tan peligrosa, lo que nos hace extremar las precauciones.
En las últimas semanas las borrascas predominan y las rachas fuertes de viento han sido un detonante de la situación que hemos vivido con nuestros perros, pues cuando salimos, al estar rodeados de estas bolsas con la oruga a punto de salir, muchos de sus pelos viajan con el aire y pueden causar irritación ocular o una reacción alérgica, fue el caso de Ginebra, pues en un principio pensamos que algo que había comido le había sentado mal.
Tras los primeros vómitos y heces con muy mal aspecto, acudimos a la Clínica Veterinaria para conocer el problema y poder darle una correcta solución, tras el examen coprológico no se observan parásitos y todo apuntaba a una gastroenteritis por lo que la mimamos un poco más y le dimos dieta blanda, mejoró muy rápido aunque limitamos sus paseos para que no comiera hierba en exceso o aceitunas o algarrobos que suele encontrar en el paseo. Al segundo día ella ya estaba perfectamente.

Seguidamente, 2 días después y con alerta por viento de nuevo, Jersey (el podenco de ojos preciosos) y que a diferencia de los dálmatas, siempre quiere permanecer en exterior, comenzó a vomitar, lo vimos desde la ventana y Cristian salió rápidamente. Jersey ya tenía inflamada la lengua y babeaba muchísimo, así que mientras yo estaba con él, Cristian encontró en la parcela de casa 2 grupos diferentes de procesionaria, por lo que avisamos a la veterinaria y seguimos sus indicaciones: abundante agua y limpieza de la zona y acudir a la clínica con rapidez para administrar medicación. Jersey mejoró mucho, aunque se le veía flojo, lo estuve observando para valorar la evolución mientras Fanny nos preguntaba, tal y como hace siempre, para conocer su estado y poder orientarnos.
Seguimos vigilando, pues, aunque quitamos los grupos de oruga con mucha precaución, el viento y la lluvia no daban tregua, por lo que salimos nosotros antes de que los perros de casa salieran para asegurarnos de que no había ninguna procesión no autorizada.
Lamentablemente, que no las veas no quiere decir que no haya peligro, pues quedaba algún rastro que dejó el grupo que quitó Cristian y es tan peligroso como su presencia.
Tras 5 minutos en el exterior de casa, Viena comienza a vomitar y nos extraña, ya que lo había revisado todo y lo primero que pensé fue que al igual que a Ginebra le habría sentado mal algo. Para nada pensé en la maldita procesionaria. Hasta que media hora después del vómito ella estaba como muy asustada, con una carita que a mi me estruja el corazón, estuve observándola y cuando vi que comenzaba a babear y le molestaba algo en la boca, me saltaron todas las alarmas y al igual que con Jersey, avisamos y salimos de nuevo a la Clínica Veterinaria Albéitar.
A ella le ha afectado más, es importante tener en cuenta que a cada perro le puede afectar más o menos, también depende de la exposición al alérgeno y la actuación rápida.

Me preocupaba mucho la dificultad respiratoria y el color de la lengua, tiene zonas que debemos cuidar pues uno de los peligros es que la toxina puede provocar necrosis. Fanny la atendió rápidamente y para ayudarla a mejorar aplicó láser en la zona además de los inyectables que consideró correspondientes.
Para evaluar un poco después le dio miel y notamos que le dolía y apenas daba algún lametón hasta que Fanny sacó un puré casero que le convenció algo más y nos dejó algo tranquilos dentro del susto que implica la situación.
Viena se encuentra mejor y no corre peligro.
Aquí van los consejos: ¿Qué hacer si tienes un problema con una oruga procesionaria?
Si tienes mascotas o niños que proteger o bien si entras en contacto con uno de sus pelitos, sigue estos pasos:
Retira la oruga si todavía la tienes en la zona, hazlo con mucha precaución y usa mascarilla, también guantes o pinzas, no las retires con la mano. Si tienes una mascota que puede estar en peligro observa detenidamente y si aparece algún síntoma como vómito, salivación excesiva o reacción alérgica acude rápidamente a una clínica veterinaria.
Pega cinta adhesiva en la zona donde estaban las orugas. Quítala y repite esta acción varias veces para retirar todos los pelitos y toxinas que puedan quedar y que así queden pegados al adhesivo.
Lava la zona con abundante agua y jabón. Te aconsejo también cambiarte de ropa y calzado.
Si tienes picazón o erupciones, lo ideal es tomar algún tipo de antihistamínico oral, consulta a tu médico o farmacéutico si es necesario.
Si notas algún síntoma grave, fuera de cualquier picor o sarpullido, acude a un servicio de Urgencias para que te examinen.
Sobre la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa):

Según Luis Monje en fase larvaria es la conocida oruga que ataca a todas las especies de pino, cedro y abeto de Europa meridional. Las orugas descienden por el tronco en largas hileras encabezadas siempre por una hembra y la función de estas procesiones es protegerse y esconder la cabeza, pues es donde suelen instintivamente picar los pájaros a gusanos y culebras. Cuando se fragmenta la comitiva, los gusanos se juntan buscando el pequeño rastro de seda que van dejando los anteriores.
Las orugas en este último estado son extremadamente peligrosas para niños y mascotas, ya que suelen desprender en el aire pelos urticantes, ricos en una toxina termolábil, la thaumatopina, que puede provocar desde ulceraciones en la piel, hasta la asfixia si los pelos se respiran y el niño o la mascota son alérgicos a ella.
Finalmente, las orugas se entierran individualmente en el suelo para pasar la fase crisálida y eclosionan al comienzo del verano en forma de mariposas, una fase efímera que apenas dura dos días, durante los cuales vuelan y se aparean. Realizan la puesta de huevos en las copas de los pinos y un mes después brotan de ellos unas pequeñas orugas que enseguida empiezan a comportarse de forma gregaria construyendo unas pequeñas bolsas de seda donde se refugian durante parte del día y al bajar mucho la temperatura al final de la noche. En el siguiente estado larvario aumentan aún más su voracidad y su tamaño, y forman los característicos bolsones blancos que vemos en las copas de los pinos. El ciclo termina con el descenso ordenado de las orugas por el tronco formando la conocida procesión.
Como estas mariposas son de hábitos nocturnos, resulta difícil cualquier intento de controlarlas por medio de aves insectívoras. Inicialmente se erradicaban cortando y quemando a mano los bolsones más accesibles y destruyendo el resto a base de perdigonazos con cartuchos conteniendo una munición muy menuda llamada mostacilla. Las fumigaciones con piretrinas y otros insecticidas fueron prohibidas en la UE en 2012 por los daños colaterales que causaban al resto de la fauna del pinar.
El uso de trampas de feromonas, aunque de efectividad muy limitada, es el único tratamiento forestal empleado en la actualidad.
Por último, añadiré que a veces es difícil prevenir pero hay que estar más alerta de lo normal y esto nos facilitará una rápida actuación. Todos están bien :-)




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